miércoles, 17 de abril de 2013

La Esencia

Aviso: Entrada larga y moñas. No sigas leyendo si no quieres sufrir intoxicación glucémica.

Ayer, en una de esas interminables conversaciones filosóficas superprofundas que mantenemos el Muso y yo  con frecuencia, me comentó que aunque hace relativamente poco tiempo que nos conocemos había notado que en los últimos meses yo había cambiado.

El Muso y yo nos conocimos a finales de primavera del año pasado y por casualidad. Pura casualidad. Porque nos presentó una persona a la que yo no veo con frecuencia, en un sitio donde yo no voy con frecuencia y en un momento en el que yo normalmente estoy haciendo otra cosa. De hecho, ese día y a esa hora debería estar en clase de aeróbic... y realmente no recuerdo por qué ese día no fui.

Sea como fuere, el destino quiso que ese día él y yo coincidiéramos en el mismo espacio-tiempo. Por suerte.

Ya sabéis que para mi el año pasado fue bastante funesto y por aquellos entonces no tenía yo la cabeza ni el ánimo para muchos "meneos". Por eso, aún notando esa sensación de "sé que tú no vas a pasar desapercibido por mi vida" preferí ahorrarme quebraderos de cabeza y dejar pasar la oportunidad de conocerle. Vamos, que no le di ni mi teléfono.

Pero el destino debió empeñarse con nosotros e hizo que nos volviéramos a encontrar... Y le dí mi teléfono.... y él me llamó para invitarme a cenar... yo le dije que no... él me volvió a llamar para invitarme a un concierto... y yo le dije que no... él me llamo para... y yo le dije que no.

Hasta que se cansó de llamarme.

Pero.... el destino encabezonado como estaba, hizo que nos volviéramos a encontrar unas semanas después.

Y ese día lo vi todo claro, como cuando se te cae la venda de los ojos.

Empecé a ver que sí, que aunque mi vida los últimos meses hubiera sido una grandísima mie**a, ya estaba bien de lamentarme y que ya era hora de tirar para delante.

Y desde entonces todo lo que vino fue positivo. No sé si fue por mi, por él, o por que ya me tocaba.

Por eso me decía ayer el Muso que notaba que había cambiado. Y yo le pregunté que si tan cardo le parecí cuando nos conocimos, por qué insistió en seguir llamándome cuando ya le había dado largas en varias ocasiones. Además que él no era de los que le insistían demasiado a las chicas...

Me confirmó que, aunque en cierto modo mi yo de antes y el de ahora sean distintos... la esencia era la misma. Que hay ocasiones en que los estados de ánimo o diversas circunstancias negativas hacen que nuestra esencia no "huela" todo lo bien que debería al estar ensuciada. Pero que esa misma esencia en un entorno limpio y luminoso, huele bien.

Y probablemente él no sepa (bueno después de leer esto seguramente sí) que no tiene ni idea lo que le agradezco que supiera verlo en su momento y toda la paciencia que tuvo conmigo.

Y también que... aunque no sé que será de nosotros dentro de X tiempo, a día de hoy, abril de 2013 es una de las personas más importantes de mi vida y que él tiene un poquito de culpa de mi cambio actual.

Gracias Muso.



Pd: Me da una muchísima vergüenza tal despliegue sentimental, por lo que no aseguro que esta entrada permanezca demasiado tiempo publicada.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay que avergonzarse nunca de los sentimientos...así que no borres la entrada!!!!

Efectivamente cambiamos , tenemos días malos y días buenos, pero la esencia es más rica gracias a todos esos días :D

Rocio

MORGAN dijo...

Hay personas con las que el destino se empeña en que nos encontremos. Yo a mi marido, sin ir mas lejos, me lo encontré en uno de esos sitios al que ni él ni yo, iríamos nunca en condiciones normales. Y ya van 9 años, quien nos lo iba a decir!
El destino debía de saber que en ese momento necesitabas un empujoncito hacia el lado positivo de la vida y te lo dio. Ahora a disfrutarlo, que en la vida no se encuentra una con muchas personas así.
Besos

Iranzu dijo...

Pues no me ha parecido un "despliegue de azúcar". Creo que es una preciosa manera de comenzar algo, de cómo el azar o la vida aveces te da sorpresas agradables.
Y sí que tuvo paciencia el Muso, sí... te hiciste de rogar a base de bien...seguro que merecerá la pena.

¡¡¡Que lo disfrutéis!!!

Aydita dijo...

Que no te de verguenza mostrar tus sentimientos! besos

Anita Patata Frita dijo...

Me la cooooomo, a mi Ana ¡me la cooooomo! Que contentísima estoy por dios de esta entrada, de la carita que tienes cada día y de poder ver de cerca todo esto :)

Ana dijo...

Anita, espectadora de honor ;)

Mis Nenas. Eva R. dijo...

Que viva el muso pues, y todo lo que ha traído de bueno a tu vida.

Que vivan esas personas que son capaces de ver mas allá de una expresión.

Y si, el azar es caprichoso, mucho diría yo.

besos,

Eva




Uma dijo...

oh dios mio! has cruzado la linea de las relaciones sentimentales!!! me trae a la cabeza una frase de mecano...
"y aunque intenté guardar la ropa, al mismo tiempo que nadar, me he resignado a ir en pelotas mientras dure el mar"
o lo que es lo mismo que te has tirado a la piscina...y es lo mejor que hay, me alegro!
Besos

Ana dijo...

Me alegro que os haya gustado :)

Ana dijo...

Me alegro que os haya gustado :)

Anónimo dijo...

Bonitas palabras para el Muso, me alegra saber que tienes a alguien tan especial a tu lado.

besin
stela

Lileth dijo...

No la borres. Tu reflexión me está haciendo reflexionar.


Gracias.