
Tal día como hoy de hace nueve años aconteció uno de los hechos más emocionantes de mi vida:
APROBÉ EL CARNÉ DE CONDUCIR
Puede parecer una simpleza, pero para mi fue todo un logro. Principalmente porque lo conseguí nada más y nada menos que al quinto intento.
Desde que tengo uso de razón siempre quise conducir, porque mi padre era conductor profesional y supongo que por que ese medio era lo que nos daba de comer, aparte que la furgoneta y el coche de mi padre siempre estuvo tan presente en mi vida, hizo que el hecho de manejar aquellas "máquinas" despertara toda mi admiración.
Cuando empecé a trabajar en mi anterior empresa a mis tiernos dieciocho años, en un polígono al que tenía que desplazarme en transporte público y en que tardaba en llegar casi más tiempo que estaba en la oficina lo tuve claro. Había llegado el momento de apuntarme a la autoescuela.
Empecé con el teórico recién cumplidos los diecinueve y... inconsciente de mi pensé que iba ser "llegar y besar el santo".
Pues no. En aquel momento no pensé que para llegar a la autoescuela donde me había apuntado poco menos que tenía que remover Roma con Santiago, porque me empeñé en ir a la misma donde se lo sacó mi padre y mi hermana. Y esa autoescuela estaba (y sigue estando) en pleno centro, donde tenía que depender de mi hermana que me recogiera de mi trabajo, me llevara hasta allí, el tráfico, pitos y flautas... y al final siempre llegaba cuando faltaban diez minutos para terminar la clase teórica.
¿Qué pasó? Pues que por el hecho de no asistir a las clases fui retrasando el momento de examinarme... casi ocho meses.
Algo que demuestra que efectivamente, soy más "lista" (ejem...) que hábil es que el teórico lo aprobé a la primera.
Hasta ahí, muy bien, muy guay, muy contenta.
Pero llegó el momento de empezar con las clases prácticas.
O más bien no llegó. Porque desde un mes de junio que aprobé el teórico no comencé con las prácticas hasta AGOSTO. ¡Maldita autoescuela del demonio! Estaban saturados de alumnos y no me pudieron coger antes...
Que sí, que me podría haber cambiado de autoescuela, pero como yo estaba tan empecinada que quería ir a esa... esperé pacientemente. Total... estaba acostumbrada a ir a trabajar en bus, madrugar e irme corriendo a medio día sin terminar de comer para volver a cogerlo en la parada... por un poco más ¿qué más daba ya?
Y me tocó el profesor loco.
Pero como una cabra que estaba el tío... Sólo os voy a decir que cuando me sacaba a la autovía el tío se ponía en el asiento del copiloto con la cabeza entre las rodillas, así como en posición fetal... y hasta que no llegábamos no se movía.
Y claro, yo, novata, miraba al tío de reojo... el tío no me hacía ni puto caso... carretera adelante... yo de los nervios... acojonante vamos....
Después de nosecuantas clases el tipo decidió que me examinara. Y yo no tenía ni puñetera idea, porque el tipo NO me enseñó NADA ABSOLUTAMENTE.
Y suspendí la primera.
Y suspendí la sengunda.
Y suspendí la tercera.
Y suspendí la cuarta.
A estas alturas ya os podría escribir un libro con todo lo que NO DEBES HACER EN UN EXAMEN PRÁCTICO DE CONDUCIR, porque había hecho todas las pirulas habidas y por hacer: quedarme en medio de un cruce con el coche calado, aparcar en una obra con una señal más grande que mi cabeza, bordillazos, frenazos en pasos de cebra, doscientos calados intentado aparcar en batería, entrar en un carril de deceleración a medio carril...
Ni las estampitas de San Expédito (patrón de las causas urgentes y desesperadas), ni los amuletos, ni los "rituales" ni nada.
Os juro que tenía pesadillas.
Soñaba que iba corriendo por un pasillo y que la puerta del fondo, cuanto más corría, más lejos estaba...
Hasta que me cambiaron de profesor.
Y aprobé.
A la quinta, pero aprobé.
Tal día como hoy de hace nueve años a esta hora aproximadamente estaba llorando de emoción mientras llamaba a mi madre con mi Nokia 3210 para decirle que había aprobado.
Y mi madre, la muy cabrona lo primero que me dijo fue: "¿¿DE VEDAD??"
Ten madre pa esto.
Me quejé a la autoescuela de que mi anterior profesor era un patán. Pero claro, ellos encantados de la vida, mientras fuera renovando y renovando matrículas, clases y clases... ¡¡viva la Pepa!!
Al final me descontaron un montón de clases prácticas, pero aún así se me puso la tontuna del carné en más de dosmil euros.
Y todo por el empeño de querer sacarme el carné en ESA autoescuela.
Ah, ¿sabéis qué?
Que unos años después, al profesor patán y a uno de los examinadores que me suspendió los metieron en la cárcel por estafa en los exámenes prácticos.
Ea, algún consuelo me tuvo que quedar......
Pero bueno, el trago ya pasó y hoy me dedicaré a celebrarlo como todos los días, haciéndome mis más de setenta kilómetros de rutina.
Feliz fin de semana!!
Besitos.
Pd: Supuestamente hoy es día de hablar de elecciones, movimientos 15-M y varios etcéteras más, pero si hay algo que tengo claro en esta vida, es que yo de política y de fútbol NO HABLO.