Atención: Entrada ñoña de la semana.
El 27 de mayo de 1990, osea tal día como hoy hace veinte años tomé Mi Primera Comunión.
Quizá a vari@s de los que leáis este post no habréis tomado la Comunión, y l@s que la hayáis tomado quizá no le déis importancia o no lo recordéis como una fecha especial.
Pero yo es que me acuerdo como si fuera ayer.
Recuerdo que mi madre me levantó de la cama sobre las ocho de la mañana para que me bañara. Recuerdo que tenía muchísimo sueño, pero estaba nerviosísima y superilusionada.
Mi madre se vió negra para quitarme los pendientes, ya que aún llevaba los que me pusieron de recién nacida... no me los habían quitado nunca. Yo no lo sabía, pero al parecer para que no se me cayeran me pusieron una gota de pegamento en las tuercas y... jolín... no véas como se resisitieron para salir jeje!!
Ese día mi hermano mellizo tenía fiebre. Anda que... vaya día eligió el nene para ponerse malo... Pero es que él tiene tendencia a coger frío y salirle placas de pus en la garganta, y claro, este tiempo de medio frío medio calor es lo que tiene.
Estaba él en la bañera bañándose malíiiisimo, le daban escalofríos y todo... pobrecico mío.
Mientras, mi prima me peinaba. Me peinó la media melena con las puntas roscadas para dentro y me puso el flequillo para un lado.
A mi Comunión llevé el mismo vestido que mi hermana, que a su vez a ámbas nos había prestado unos conocidos de la familia, porque... como digo siempre y me repito, en mi casa como hemos sido pobres de toda la vida no se podían comprar vestidos de comunión.
Me fastidió mucho que mi madre no me pusiera cancán en el vestido... todavía no sé por qué... supongo que porque no le gustaría a la mujer... Y me dió mucha rabia ver en la iglesia a todas las niñas con sus vestidos de princesitas todo abullonados y el mío sin vuelo jeje!!
Pero bueno... que no llevaba cancán en el vestido, pero llevaba un sombrerito monísimo... al más puro estilo "casa de la pradera" que todavía no he visto nada parecido a ninguna niña y que espero que si algún día tenga una hija también lleve el día de su Comunión.
Los pendientes, el anillo, la cadena y medella y la esclava que llevaba eran los de mi hermana. Pero bueno... yo en aquella época era bastante machorra por lo que me daba igual llevar "joyas" o no.
Era la primera vez que usaba unos zapatos sin correa y estaba emocionadísima. Estaba encantada con mis zapatos de comunión... porque eran blancos, porque llevaban un lazo y porque el calzar unos zapatos sin correa para mi fue como si por fín me hubiera hecho mayor jeje!!
Mi hermano llevaba un pantalón corto azul marino, una camisa blanca, una chaqueta de punto roja y una pajarita roja con lunarcitos blancos... ¡¡más guapo que iba!! Por aquellas fechas estaba de moda que los nenes llevasen pajarita a la comunión, no como ahora que todos parecen "novios" jajaja!! Eso sí, si algún día tengo un niño, por la gloria de su madre que a la comunión va a ir de marinerito blanco!! Y eso va a misa!! (nunca mejor dicho).
Mi madre estaba guapísima!! Claro que entonces ella todavía no había cumplido los cuarenta... pero era más que nada por lo feliz que estaba. Llevaba un traje de falda y blusa azul marino con lunares blancos (la tendencia navy viene de lejos jaja!!) Y mi padre llevaba un pantalón azul marino y una camisa blanca. Mi padre siempre ha sido muy pasota y nunca le ha gustado ponerse corbatas ni trajes ni gaitas.
Para mi comunión estrené gafas nuevas (siempre he llevado gafas). Eran grandes, redondas y de pasta rojas. No me gustaban nada!! Por aquellos entonces todavía era una niña escuálida y esas pedazo de gafas (¿os acordáis de Crispín Clander?) me tapaban casi toda la cara.
En la Iglesia por fin vi a Emilio, que era un compañero de colegio y mi amor platónico de tercero hasta octavo de EGB. A él le habían vestido de "novio", pero con pantalón corto jajaja!! Estaba taaaan guaaaaapo, y yo taaaan emocionaaaada jejeje!! Nunca nos dijimos nada, pero creo que los dos nos gustábamos jaja!! Pero claro... a los ocho años las cosas de los noviazgos todavía no está muy clara ¿no? Cáchis... jejeje!! (A Emilio le sigo viendo todavía y si con ocho años era guapo, con veintiocho está buenísimo jajaja)
Entre los nervios, la emoción y lo embobada que estaba con mi Emilio, llegado un momento de la celebración en el que todos los niños debíamos dirigirnos al fondo de la Iglesia para coger las ofrendas... a mi se me olvidó. Y cuando todos mis compañeros empezaron a empujarme y vi al niño que iba delante de mi que estaba ya en el fondo de la Iglesia, entonces me acordé y me puse a correr enmedio del pasillo de los bancos jajaja!! Pero yo muy digna, me puse en mi sitio y tal cual... la reina del disimulo.
Cuando por fin recibimos la comunión, el cura nos regaló a todos los niños una pequeña biblia que todavía tengo guardada como oro en paño... Si es que significó mucho para mí... jeje!!
La celebración fue en mi casa. No había presupuesto para salones... pero nos lo pasamos genial!! Los niños comimos bocatas de mortadela de Mickey Mouse (¿os acordáis?) y los mayores... pues la verdad de lo que comieron los mayores no me acuerdo, que bastante ocupada estaba yo con jugar con mis primos jajaja!!
Los recuerdos de la comunión los hicimos entre los tres hermanos, escritos a mano y preparando las bolsas de chuches... poniéndole los lazos... jaja!! Lo bien que nos lo pasamos rizando los lazos con la hoja de las tijeras!!
Mis padres me regalaron un mini-piano o un "organillo" musical que no me duró ni un mes... claro que no me extraña, con la tabarra que estaba yo dando todo el día con la musiquita de las narices!!
Mis familiares nos regalaron igualmenta a mi hermano y a mi dinero y una hucha en forma de dragón, y que todavía decora el arcón de mi habitación. Me acuerdo que cuando le pedía un bocata de mortadela a mi primo, él me metía los billetes de cincomil pesetas entre medias del pan jaja!!
Metí todo el dinero que me dieron en la hucha... creo que fueron unas cuarenta mil pesetas en total!! No había visto tanto dinero junto en mi vida jaja!! Eso sí, la alegría me duró poco porque al día siguiente el dinero había desaparecido de la hucha... cáchis eeeeennnnn....
Aún me acuerdo de como un bote de cocacola se reventó y salpicó hasta el techo... y de que mi padre sin querer me hizo un pequeño quemado en el vestido con el cigarro... y del susto que se pegó mi madre porque el vestido había que devolverlo.
El día de mi comunión amaneció totalmente soleado, pero por la tarde mientras comíamos hubo una tormenta tremenda!!
Cuando paró de llover, nos fuimos los abuelos tíos y primos a dar un paseo por el paseo de la Feria, donde suelen poner atracciones durante la primavera. Mi madre me cambió el vestido y me puso uno verde... A mi me fastidió mucho, pero claro... no iba a arriesgar a estroperalo, ya que era prestado.
Montamos en el Dragón... no sé cuántas veces!! Me encontré con compañeras del cole que también estaban con sus familias por el paseo de la Feria (era tradición llevar allí a los niños de comunión) y todas nos pusimos a "presumir" de regalos... aunque no llevase ya mi vestido blanco.
De después de montar en el Dragón ya no me acuerdo de más... supongo que estaría ya medio muerta de cansacio después de todo el día... pero bastante es que después de veinte años me encanta recordar como fue ese día, que quizá no tiene nada que ver con los "despliegues" que hacen los padres actualmente, que más que comuniones parecen bodas lo que hacen jaja!!
Aún siendo una celebración sencilla y austera, le agradezco a mis padres el esfuerzo que hicieron dentro de sus posibilidades ya que para mi... fue uno de los días más bonitos de mi vida.
¡¡Gracias papis!!
Y vosotros... ¿cómo recordáis el día de vuestra Primera Comunión?
Gracias por leer el rollazo que os he soltado hoy y... ¡¡feliz jueves!!
Besos!!